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El canoso consecuente

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 Todas las mañanas camino 10 cuadras exactas a mi trabajo, 1580 pasos, unos días más y otros menos. Según sea el tono de la mente con el que despierto, algunas caminatas son instrospectivas, la cabeza levemente gacha, los ojos que casi no miran, la mente un tanto acelerada anticipando los movimientos del día y en los auriculares música un poco histérica. Otras, en cambio, son puro cuerpo y corazón, la mente en silencio, los ojos, que no alcanzan, miran la montaña, ahora el lago, otra vez las montañas y vuelven una y otra vez al cielo, a veces de un azul total, rotundo, otras de un gris negro amenazante y casi siempre salpicado de nubes algodonosas.  Suelo tomar distintos itinelrarios, según los días, pero hay un puñado de rincones por los que siempre busco pasar: aquel terreno baldío esquinero desde donde la vista del lago es una postal, aquella calle que va subiendo hasta un grupo de casas que quedan recortadas contra la montaña, dominando, o aquel jardín de l...

Osho

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 A Osho lo conocí a principio de los 80´ en Roma. Yo estaba en una casa extraña con un inoportuno e intenso dolor de muelas. Arriba de una mesa, un libro del Bawhan See Rajneesh (así, o más o menos así, se llamaba Osho en aquel tiempo), de tapas luminosamente anaranjadas atrae mi atención. Comienzo a hojearlo y me encuentro, entre otros pequeños textos, con una profunda meditación sobre el dolor: “Se uno mismo con tu dolor!”, “Penetra profundamente tu dolor” y frases por el estilo, me parecieron sorprendentemente apropiadas para acompañar aquellos momentos de desesperación. No es que el dolor calmara, ni mucho menos. Pero, seguro que aquella noche hubiera sido aún más penosa sin la compañía del recién encontrado Bawhan. Tal vez debido a este incidente, siempre leí con atención y agrado algunos de los innumerables textos que escribió (muchos son, más bien, transcripciones de sus charlas). No fueron muchos, pero si los suficientes, como para simpatizar con este gurú empapado del ...

Pensar y hacer

Hay gente que cree que es mejor persona porque adscribe a una causa presuntamente noble, altruista, solidaria. "Yo quiero salvar a las ballenas", "ayudar a los pobres", "detener el calentamiento global", "derrotar al imperialismo y construir una sociedad más justa", etc., etc., repiten sin pudor tipos y tipas a los que no dudo un instante en calificar de garcas, turros y malos. Lo que nos hace mejores o peores no es lo que pensamos sino lo que hacemos. Y no lo que nos parece que hacemos, sino lo que realmente hacemos. Porque está, por un lado, lo que creemos que somos y, por otro, lo que de verdad somos y entre uno y otro punto, muchas veces hay miles de kilometros. Vivo rodeado de gente que se cree generosa, humilde, progresista y es en realidad, avara, soberbia y reaccionaria. Que la gente esté lejos de su centro, lejos de lo que en realidad es, es frecuente y de hecho me sorprendo constantemente de la equivocada percepción que muchos tienen ...

LLueve y llueve y llueve ....

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(.....y yo pienso en gris)   Hubo un tiempo en que yo también tenía héroes o sea Hombres Dignos De Mi Admiración. Pensaba que habían hombres y mujeres superiores al resto, libres de las contradicciones, de las partes oscuras, de las fallas de fábrica que sobrellevamos el común de los mortales. Libres, en fin, de esos manchones del alma que, como los de los pantalones claros, nos empeñamos en no mirarlos y ocultarlos, pero estan ahí, que cagada,che. No sé si mis ídolos se me cayeron todos de golpe o fué poco a poco. Tampoco sé ni como ni cuando empezó esa caída. Tal vez fue cuando supe que el Che era también un milico turro e inflexible, capaz de los castigos más crueles para mantener disciplinado a su ejército de fantasmas en harapos. O que un sensible y elevado espiritu como el de Einstein trataba a su mujer peor que mi vecino Manolo que la faja con el cinturón. O que Bob Marley se ponía tan estúpido como cualquiera de los colgados de yerba que conocí.   Para pro...

Una mañana fresca y tolerante...

 ...me levanto y escribo.  Es este un país lleno de mentes crispadas, que sin embargo se saben comprensivas y tolerantes, faltaba más, che. El que mira desde afuera la Argentina Polarizada con la mente abierta, sin estar involucrado, no entiende, se asombra y cada tanto se pregunta: otra vez, carajo? Si otra vez, como Frondizi y los azules contra los colorados, como Illia contra Ongania, como Lanusse contra Perón , como los montos contra la Triple A, como Videla y los milicos contra todos, como Galtieri y la Patria Entera contra los Piratas Ingleses, como Alfonsín contra la hiperinflación, como Dela Rua y Cavallo contra todos otra vez, y ahora los K contra el campo, los multimedios y .....( solo menciono las crispaciones que me tocó vivir, que si fuera para atrás no terminaría nunca). No es que no sepa que en todas partes se cuecen habas, pero esta facilidad y la intensidad conque nos crispamos, probablemente herencia de nues...

Iluminado

Creo que era el año 89 o 90. Fué la primera vez que tuve una iluminación, un sartori, un insight, o como quiera que se llame ese relámpago que todo lo hace claro y comprensible. En aquel caso , lo recuerdo como si fuera hoy, discutiendo con un amigo, entendi que inútil es ese intercambio de argumentos entre 2 personas cualesquiera sobre cualquier tema, ya que en una discusión, no buscamos entender al otro o aprender como se puede ver la vida de otra forma, sino que pretendemos imponer nuestra verdad, a sangre y fuego. Aunque nos disfracemos de comprensivos y tolerantes, solo queremos que el boludo que tenemos adelante entienda por fin, como son las cosas.                  A partir de aquel dia no he vuelto a discutir nunca mas.  Pues bien, el otro dia, Bendito sea, he tenido una experiencia similar. De nuevo ha bajado la Musa. Todo empezó con un altercadillo con mi mujer, bastante intrascenden...

Noticias del Paraíso

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( En recuerdo de esas fantasías compensatorias que poblaron mi cabeza, imaginaciones que , a veces, condujeron mi vida. “Ah, si viviera en otro lado, allí si que podría hacer esto o aquello....” y ahí nos vamos con los chicos, la cunita de la nena y la sillita del bebé a vivir una aventura inútil. “Ah, que lindo sería vivir en el campo lejos de la vida histérica de esta puta ciudad...” y a los 10 días de instalados en una bucólica cabañita estamos desesperados por encontrar algo que nos estrese. “Cuidado con lo que sueñas, que los sueños se terminan cumpliendo” dijo alguien inteligente. Hace tiempo que procuro seguir ese consejo.) Tal vez el primer libro que tuve en mis manos haya sido aquella especie de resumen Leroux de la Biblia, ilustrados con unos dibujos simples pero muy coloridos, con los que me preparaba para la Primera Comunión. Allí aparecían Adán y Eva desnudos, aunque no se les viera nada (lo que me turbaba un poco) en el Paraíso. Tan bonito se veía...